Burnout: quando o trabalho nunca termina

Burnout: cuando el trabajo nunca termina

Escrito por Victoria Parada, nutricionista y estudiante de Psicología


¿Estamos trabajando más o simplemente estamos dejando de desconectar? Respondes un correo electrónico durante el desayuno, revisas un mensaje de camino a casa, terminas una publicación durante el almuerzo y, antes de dormir, piensas: “Voy a terminar solo una cosa más”. Cuando te das cuenta, aquel día que debería haber tenido ocho horas de trabajo se ha transformado en diez, once o incluso doce.

No necesariamente porque te hayas quedado todo el día trabajando. Sino porque el trabajo comenzó a acompañarte a todas partes. Para muchas personas, especialmente autónomos, emprendedores y profesionales que dependen del celular, de las redes sociales o de mensajes constantes, la separación entre vida profesional y vida personal se ha vuelto cada vez más difícil. La oficina está en tu bolsillo y, por eso, parece que nunca cierra.

 

Es en este contexto que el burnout se ha convertido en una discusión cada vez más importante. Según la Organización Mundial de la Salud, el burnout es un fenómeno ocupacional relacionado con el estrés crónico en el trabajo que no ha sido gestionado con éxito. Puede involucrar agotamiento, distanciamiento o sentimientos negativos en relación con el trabajo y una sensación de menor eficacia profesional. Es decir, no estamos hablando simplemente de estar cansado después de una semana difícil, sino de un estado de desgaste que puede afectar la forma en que te sientes y funcionas en el trabajo.

Y existe un punto importante en esta conversación: el burnout no es simplemente una falta de capacidad individual para lidiar con el estrés. Una carga excesiva de trabajo, largas jornadas, poca autonomía, falta de apoyo y dificultad para establecer límites también pueden contribuir a este cuadro. Por eso, cuidar la salud mental no significa solo aprender a “relajarse”; en algunas situaciones, es necesario observar la propia organización del trabajo.

Aun así, existen pequeños cambios que pueden ayudar. Uno de ellos es crear un verdadero cierre para tu día profesional. Cerrar la computadora, apagar las notificaciones y evitar responder mensajes de trabajo durante la cena o antes de dormir puede ayudar a establecer una separación más clara entre trabajo y descanso. No es necesario seguir una regla rígida de horas sin el uso del celular; la idea es crear un período en el que logres realmente salir del modo de trabajo.

 

También es importante observar cuánto transformamos cada minuto libre en productividad. El almuerzo se vuelve una oportunidad para responder correos, el trayecto se convierte en una reunión y los cinco minutos entre dos compromisos se vuelven una tarea más. Poco a poco, hasta el tiempo que debería servir para la recuperación comienza a ser ocupado por el trabajo. Descansar no es tiempo perdido. Es parte de la recuperación.

Otro punto es recordar que el trabajo es solo una parte de la vida. Puede traer realización, independencia financiera, propósito y reconocimiento, pero no debería ocupar todo el espacio disponible. Tener tiempo para la familia, amigos, ejercicio, pasatiempos, descanso o simplemente parar y no hacer nada también es parte de una vida equilibrada. En mi video, "You Are Not Your Career or Pathology | Hobbies and Circle of Life" (Tú no eres tu trabajo o patología | Pasatiempos y el círculo de la vida), hablo sobre esto.

 

Y tal vez sea importante prestar atención a las señales antes de llegar al límite. Cansancio constante, irritación, dificultad para desconectarse, pérdida de interés por el propio trabajo y la sensación de que nada de lo que haces es suficiente pueden ser señales de que algo debe ser observado. Cuando estos sentimientos se vuelven persistentes o comienzan a interferir en tu vida, buscar ayuda profesional es una elección importante.

Porque, en algunos casos, la solución no será solo apagar el celular por una noche. Tal vez sea necesario conversar sobre la carga de trabajo, expectativas, plazos, horarios y límites. A veces, no necesitamos solo descansar mejor, sino que necesitamos repensar la forma en que estamos trabajando.

Al final, tal vez el mayor recordatorio sea simple: ser productivo no significa estar ocupado todo el tiempo. Tu trabajo merece tu energía, pero no necesita consumirla toda.

El trabajo es parte de tu vida, y no necesita convertirse en tu vida entera.

 

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